Estos días azules

Espacio dedicado al recuerdo, al mundo natural, la educación...Lugar sereno.

27 agosto 2008

¿Tenistas o recogepelotas?

He pasado unos días en la playa. En la urbanización donde estaba había pistas de tenis entre otras propuestas de ocio. Tras observar a los jugadores durante varios días y años, he llegado a la siguiente conclusión: existen dos perfiles de jugador. El que sabe jugar a tenis y el que no. Chimpún. Los residentes que manejan este deporte se plantan en pista con desparpajo. Al sacar, suben la bola hasta alturas considerables, trazan reveses forzando el brazo hasta atrás del todo, dominan la técnica del golpeo y lo más interesante, son capaces de manejar entre dos adversarios la bola con eficacia y continuidad.
Disfrutan porque hay pasión, aparece el juego. Ahora paso lista a los que no saben jugar. Creo que han empezado con este deporte olímpico desde que son propietarios del apartamento. La cuestión es que se aferran a jugar un partido con sus juegos, sets, cambios de servicio... Como la técnica escasea y la táctica no la pueden desarrollar por falta de ésta, aquí nos liamos. Pasan los dos jugadores más tiempo recogiendo pelotas por el suelo que jugando. De la hora que disponen al día, os aseguro que existen muchos minutos basura. Imagino que a ellos les dará igual. Que prefieren rechazar una bola profunda que la tienen a tiro y pueden devolverla con un revés maravilloso porque se ha salido cinco centímetros de la línea. En vez de seguir el juego, se oye un grito de ¡no ha entrado! y el jugador desprecia esa pelota que se va hasta la valla.
Mi sugerencia sería ¿por qué no intentan mantener entre los dos el mayor tiempo posible la pelota en juego? Como las palas de la playa en donde todo el mundo intenta mantener el móvil en movimiento. Hasta que se tomen bien las referencias espaciales, el tono muscular adecuado de los golpeos, familiarizarse con la raqueta... quizás sea mejor pelotear, jugar y disfrutar. Los puntos y el 30-15 que le den morcilla. Lo mismo sucede con mis alumnos. Cuando se inician en badminton ya quieren jugar primero un partido antes que aprender cuestiones básicas como el saque, los golpeos, recepciones, etc. Si están comenzando con el baloncesto, enseguida quieren jugar un partido. Pero con rapidez se dan cuenta que no saben botar, pasar, recibir, lanzar y un sin fin de cuestiones. Comenzamos entonces con juegos que desarrollen la técnica del pase, del bote... y al final, sí que disfrutan con un partido. La verdad que somos competitivos por naturaleza. Seguramente prefieran mis vecinos de la playa jugar así y recoger pelotas. Aunque yo sugiero la otra fórmula porque esa estrategia de cooperación les originará disfrute y les aliviará los dolores lumbares.

1 comentarios:

Estimado compañero, mucho se podría discutir sobre eso. No me refiero a tu conclusión sobre que es mejor pelotear, que no hay ninguna duda sobre eso, si no sobre tu conclusión.

Sin ir más lejos, este verano, después de llevar unos días jugando (intercambiando) con mi padre, se empeñó (ya que se veía con nivel suficiente) de jugar una par de set. Yo estoy en contra, porque somos del nivel 1 y medio, (de esos de la lomera un poco).

Pero lo peor no fue eso, ni el resultado. Fue la contractura que se hizo mi padre en el dorsal por sacar. Ese es el único movimiento que no habíamos practicado durante los días anteriores. ¿Lo habíamos pasado mal? No. ¿Nos habíamos divertido con esos peloteos largos, cortos, medianos? Sí. Pero al final, el ser humano es competitivo. Que manía, leche.

Conclusión 1. Con mi padre volveremos a jugar peloteo durante una hora u hora y media y de “pistón”.

Conclusión 2. Con los peques…vale juguemos un partido, pero al cabo del rato, ponles a reflexionar sobre los problemas que han tenido, si la llevaban donde querían, si se les doblaba la raqueta, si tenían control con la pelota, etc…, preguntas que les haga surgir la necesidad de lo que tu dices, y con ese ir y venir a las situaciones de cooperación (control) y a las de oposición, ir construyendo practicantes reflexivos. A nosotros no nos va mal y los resultados son buenos.

Un saludo desde las huescas, en una tarde de trabajo.
 

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