Estos días azules

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21 febrero 2009

Jueves Lardero, longaniza en el puchero

                                                        (el basurero de mi pueblo en 1982)

Como iba yo a saber en mi infancia que el verbo lardear (del latín lardu: grasa), significaba comer productos típicos de cada región, sobre todo los derivados del cerdo. Despreocupado en averiguar que ese jueves era el que iniciaba la fiesta del Carnaval.
Yo sólo recuerdo que en mi pueblo, al salir de escuela, ese jueves, íbamos al basurero (ahora no hay porque es mancomunado y localizado en un punto común a varios municipios) con varios amigos a preparar la gran carrera.
La verdad que ir al basurero siempre nos gustó. Nos gustó a todos menos a nuestras madres. Cada vez que descendía con Mario por la pendiente pestilente notaba cierto nerviosismo en mi ser. Intuía que esa mañana de sábado iba a ser la buena para descubrir tesoros enterrados entra la porquería. A nosotros no nos parecía basura sino objetos destartalados y amontonados que el alguacil nos había dejado para disfrute nuestro.
Nos encantaba coger pastillas y medicamentos y machacarlos en agua para luego meterlos en una jeringuilla. Cosas que pasaban antes y que no dabas importancia y tampoco te llevabas las manos a la cabeza.
Los cristales de las botellas y el surtido de colores era otra cosa que nos llamaba la atención. Envase de cristal intacto, envase de cristal...apedreado y roto. Maderas y retajos que usábamos para hacer campamentos... ¡Y que decir de esas revistas que no eran de las que había en casa! Sí señor. El basurero era un almacén, nuestro Leroy Merlín.
Retomando lo que quería comentar, vuelvo a la gran carrera. Esa tarde del jueves lardero recogíamos latas metálicas de aceite de motor, pucheros viejos, ollas, etc. Todo ello lo atábamos en una cuerda como si de un collar o una gran anaconda de hierro se tratara. Era costumbre ese jueves ir por el pueblo arrastrando los objetos de metal y conseguir un sonido con el roce de las calles poco armónico y desagradable para muchos y "cojonudo" para nosotros.
¿Quién conseguiría más retehíla de pucheros? ¿Quién haría más ruido ese jueves lardero?
Claro que me acuerdo del jueves lardero de mi pueblo, de Mario y nuestro basurero.

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