Estos días azules

Espacio dedicado al recuerdo, al mundo natural, la educación...Lugar sereno.

28 abril 2009

¡Luz, cámara, acción!


Como si de una película se tratase. Así se desarrollan algunas de las sesiones de Educación Física que realizo.
Otro recurso más que utilizo: el vídeo. No está mal. Nada mal si nos proporciona motivación, observación de la actividad e investigación de centros de interés.
A los niños les gusta ver en la gran pantalla del tablet sus rostros, actuaciones estrella y movimientos. Es una fórmula que sirve para rebobinar y descubrir lo que se ha hecho en clase, los aciertos, las incertidumbres y las carencias. Instrumento amigo de las sesiones de expresión corporal, teatro, acrosport, circuitos...
La imagen vigila el cuerpo y el movimiento. Observan lo mejorable y siempre motiva para ilusionarse más si cabe con la actividad.
Ellos mismos son protagonistas y directores. Encuadran con nerviosismo y a veces con pocas pausas todo lo que acontece a su alrededor.
A la vez, fabricas un material de archivo muy valioso para meditar sobre la propia sesión y la reacción de todos los factores que intervienen. Documentación en alza para próximos cursos escolares.
No nos olvidemos que todo archivo que se quiera hacer público ha de ser siempre bajo el consentimiento de la familia.
Cada año que pasa, el movimiento del personaje cobra poder, importancia y gracia porque el niño y la niña crecen. La puesta en escena es la misma pero sobre parámetros de tiempos y espacios cambiantes. Y eso gusta.
Valor de imagen. Valor para investigar. Como por ejemplo cuando se desarrollan los juegos populares y las unidades didácticas se refuerzan porque los alumnos cogen en mano la cámara de vídeo y van por el pueblo recopilando documentos sonoros y visuales de juegos, retahílas, canciones, trabalenguas y situaciones de antaño. O grabo yo a los alumnos cooperando en una canción de corro con sus abuelas o personas mayores del pueblo.
Eso si que es guardar. Para siempre. Ahí os veo. Mirad.

23 abril 2009

23 de abril

20 abril 2009

Mi calle


Sigue practicamente igual.
En la costera me tumbaba de pequeño y tapaba los hormigueros con palitos y piedras. En el banco de piedra merendaba muchas tardes los bocadillos de manteca y azúcar que preparaba mi madre. En la primera puerta de la fachada de la izquierda el tío Antón encerraba a su burra cuando venía de la huerta y yo observaba con verdadera pasión el ritual de las tardes al despojarla de todos sus aparejos. Sentía el calor que desprendía y el olor a piel mojada. Se puede apreciar la anilla que hay en la pared para atar el ramal del animal.
En esta fotografía tenía 16 años, la misma edad que ahora tiene mi hija.
En la moto de Luís Miguel, montado detrás, me comía el mundo.
Mi calle y la costera ya se quedaban pequeñas. Ese mundo de fantasías que sucedieron ahí unos años atrás se esfumaron.
En cambio, todo seguía igual.

16 abril 2009

La luna en peligro

Corría el año 1945 en Castellote y las funciones de teatro aparecían en todo su esplendor. Un estupendo grupo teatral local subía a los escenarios asegurándose en cada pase el éxito.
Fue en esa época cuando María oyó por primera vez recitar a Beatriz Hernández un relato que les aseguro a ustedes que no tiene desperdicio.
Les invito a que lo lean despacio comprendiendo e imaginando los "giros baturros". Yo lo he transcrito lo mejor que he podido y sabido. Cuando vuelva a estar con María intentaré mostrar el cuento de forma oral y relatado con su peculiar acento baturro.

LA LUNA EN PELIGRO

" En el corral de una casa que a gusto describiría si las descripciones fuesen para mi cuento precisas, encontrábanse una noche el chico de la Jacinta, el del tío Destripacuencos y el de la tía Revesilda.
Según cuenta todo el mundo que los conocía, eran los tres más rematados tontos de cuantos ha habido en Ricla. Dato del cual es preciso que ustedes tengan si han de juzgar verosímil lo que en el cuento se diga.
Pues señor, hacía un rato que se hallaban en la digna tarea de divertirse jugando al mus o a la brisca; pues esto no ha podido comprobarse todavía, cuando uno de ellos a mitad de la partida se acordó que la burra, por descuido o por desidia, estaba sin beber agua desde las doce del día.
- ¡Ridiez y que sed estará pasando la pobrecica! Pos la falta de bebida se le habrá puesto la garganta más seca que la suela de la alpargata.
- Pus... ¡ala! ¡ala! Ate prisica y llévale agua a la burra no sea cosa que nos la mate la sequía.
Encaminose el hombre al pozo, miró cosa inaudita. Vio en el fondo retratada sin que faltase una línea... ¿qué se figuran ustedes? Pues la luna que lucía aquella noche en el cielo, redonda, brillante y limpia.
Dio un grito de asustado el chico de la Jacinta y exclamó:
- ¡Buena la hicimos!
- ¿Qué?
- Que sa caído la luna al pozo.
- ¡Mentira!
- ¿Mentira? Acercarus y la veréis.
- ¡Toma! pues si es verdad.
- ¿Y cómo hemos de sacala?
- Ay, pues con el pozal. Pero daros prisica.
- Mira hay que dale la noticia al alcalde pa que se entere enseguida y lo es que como haiga venido al pueblo con intenciones dañinas.
- Sí, sí... como haiga venido a cobrar la contribución ya pue romper los recibos sino quie cobrar una paliza.
Aquí vieran ustedes a la Clara Pinta, el talento y la cultura del chico de la Jacinta, del del tío Destripacuencos y de la tía Revesilda.
Tiraron el pozal dentro del pozo y empezó la ascensión peligrosísima.
Pero lo grave del caso fue que al intentar subirla, se enganchó la soga en un clavo que dentro del pozo había y entonces... pasó lo que cualquiera adivina.
Y es que estuvieron lo menos dos horas tira que te tira sin resultado ninguno pues el pozal no subía.
- ¡Ridiez, sí que debe estar gorda!
- Pesa un buen recao de libras.
- ¡Quiá! Po que tenga dinero dentro.
- Tendrá huesos y tripas igual que cualquier persona.
- ¡Riconcho! ¿Y esas manchas chiquiticas que son?
-
¿Serán sabañones?
- O po que sea tiña.
- ¡Pues por eso no tendrá pelo!
- Mira que bien se le ven las cejas y las encías.
- Paice toda la cara de la tía Gumersinda.
- ¡Quios! Tiremos deprisa otra vez que la noche se nos echa encima.
Tiraron los tres al mismo tiempo y tal fue la sacudida, según cuentan los cronistas, que rompiéndose la soga cayeron los tres de espaldas y a la que estaban tendidos en el suelo dirigió la vista al cielo el chico de la Jacinta y al ver brillar la luna igual que todos los días exclamó:
- ¡Buen gotecico has dau, maña! Trebajo nos ha costao sacala pero miala, ya está allá arriba".



13 abril 2009

He vuelto


Tras unos días de descanso en mi pueblo con los seres queridos, hemos regresado a nuestros deberes.

No han sido unas Pascuas correctas desde el punto de vista meteorológico...

¿O sí?

Si habéis alcanzado bastantes cosas de las propuestas y si sois un poco más felices, entonces han sido buenas las vacaciones.

05 abril 2009

Algunas razones por las que me voy a mi pueblo a descansar







01 abril 2009

¿Vale la pena?




Estas tres fotografías son del pantano de mi pueblo y tomadas desde diferentes puntos. Está ubicado en un paraje de una belleza impresionante. Refugio de infinidad de especies animales y de plantas. Enclavado en el Maestrazgo turolense saluda a los turistas con su fuerza, carácter, expresión, sosiego y luz.
Pero un brazo del gran lago lo han amputado: explotación a cielo descubierto de arcillas. Poco a poco la enfermedad se expande como si de la lepra se tratara. Una epidemia que está desgarrando su piel y levanta fuertes heridas que no cicatrizan. Cae el dolor en mi querido pantano. Desolación y estupor por lo que ven mis ojos.
¿Por qué queremos apostar? ¿Acaso por el turismo rural y natural? No creo. Esta sinrazón aunque impune legalmente, es un ataque atroz a lo natural.
Con actuaciones como ésta mal vamos.
No sólo morirán los ríos en el mar sino que también un rincón excepcional de mi pueblo y parte de mi corazón.
Es un poco contradictorio también si analizamos estos enlaces que nos proporciona el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón: Red Natura 2000(1) Zonas de Especial Protección para las Aves de Aragón(2) ZEPA Río Guadalope-Maestrazgo(3 el embalse de color azul es el de las fotos)