Estos días azules

Espacio dedicado al recuerdo, al mundo natural, la educación...Lugar sereno.

20 abril 2009

Mi calle


Sigue practicamente igual.
En la costera me tumbaba de pequeño y tapaba los hormigueros con palitos y piedras. En el banco de piedra merendaba muchas tardes los bocadillos de manteca y azúcar que preparaba mi madre. En la primera puerta de la fachada de la izquierda el tío Antón encerraba a su burra cuando venía de la huerta y yo observaba con verdadera pasión el ritual de las tardes al despojarla de todos sus aparejos. Sentía el calor que desprendía y el olor a piel mojada. Se puede apreciar la anilla que hay en la pared para atar el ramal del animal.
En esta fotografía tenía 16 años, la misma edad que ahora tiene mi hija.
En la moto de Luís Miguel, montado detrás, me comía el mundo.
Mi calle y la costera ya se quedaban pequeñas. Ese mundo de fantasías que sucedieron ahí unos años atrás se esfumaron.
En cambio, todo seguía igual.

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