Estos días azules

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22 mayo 2009

La vida del cerdo


Tras muchas intentonas, por fin accedió Martín a prestarme su romance. Un romance que de forma magistral lo cuenta como buen juglar a sus amigos en las noches de invierno y otras también. Es una historia que él memorizó hace muchos años. Las hay parecidas. Curioso porque él fue de los primeros.

"Atención pido señores lo que voy a relatar. Es curiosa historia y también verdadera que nadie debe fiarse de la camisa que lleva.

La gorrina de mi madre tuvo el gusto de parir en casa de unos perailes que me vendieron a mi cuando tenía tres meses y a la plaza me sacaron y por fortuna pegué en manos de un hortelano.

Una mañana muy fresca un fortuche capador con la lanceta en la mano los dos pitos me cortó. Yo me quedé atolondrado como es cosa natural. Yo me quedé con la bolsa y él se llevó el capital.

Los pitos se los comieron los chicos para almorzar y a  mi me daban patatas menudas y sin pelar. Me sacaban de paseo los días que hacía sol. Me bañaban en el río cuando tenía calor y si por casualidad la barriga me rascaban yo me tumbaba larguico de gustico que me daba.

Al llegar el mes de octubre me preparan un montón de bellotas y panizo para que engordase. Yo las bellotas terminé y el panizo prencipié. Como era tan nutritivo señores yo me engordé.

Al llegar el San Antón me llegó la desventura y empezaron a tratar de hacerme la sepultura. La víspera de mi muerte me dejaron sin cenar afilando los cuchillos con los que van a justificar.

Yo les dije criminales qué es lo que vais hacer siendo que soy inocente y me venís a prender. Acacharon la cabeza sin volver contestación mientras los otros preparan los trastos y el bación y el cuchillo que llevaba y el gorrín de matachín me lo clavan en el  cuello y entonces pobre de mi, derramé toda la sangre que yo en mi cuerpo tenía y en menos de dos minutos la vida yo entregué.

La sangre la regiraba y una mujer mondonguera con el brazo remangado y en una grande cazuela".

1 comentarios:

Jajaja, muy buena entrada. Me recuerda la matanza de Formiche...
 

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