Estos días azules

Espacio dedicado al recuerdo, al mundo natural, la educación...Lugar sereno.

24 julio 2009

¡Fuego, fuego, fuego...!

Cornadas de fuego, dolor terrible, muerte y desesperación. La lengua de fuego arrasa y se va como apareció, sin avisar. Angustia y rabia ante la tragedia natural. Todo desaparece en mantos de ceniza, polvo y humo. Como los montes de Els Port que andaba por última vez en el mes de mayo. O como los parajes abruptos de Aliaga o Ejulve. ¡Hasta Castelfrío! Paradoja de nombre.
Desde la televisión las tragedias se difuminan, se encajonan rápidamente en la mente olvidada. Lo cercano y conocido duele más. Se clavan los arpones de las banderillas en todo el corazón partiéndolo en tantos trozos como lágrimas desparramadas. Porque se han ido los valles verdes peinados con riachuelos cristalinos. Han desaparecido especies de flora únicas e irrepetibles por su antigüedad o singularidad ¡Y qué decir de la rica e irrepetible fauna!
También quiero mencionar a aquellas personas que de forma valiente dejaron sus vidas por querer hacer bien su trabajo.
Ya no será igual. ¿Recuperable? ¡Nunca!¡Jamás!
Ahora es el momento de las infinitas preguntas que se formulan cuando pasa la desgracia. Unos cuantos días calentitos pero luego... a olvidar. Que la vida son tres días y dos de desgracias.

4 comentarios:

Te adjunto estos enlaces. Aunque nuestra generación ya no volvera a ver estos bosques, ofrecen otra visión que abre esperanzas hacia el futuro.


http://naturaxilocae.blogspot.com/2009/07/el-gran-incendio-de-teruel.html
http://www.revistaecosistemas.net/pdfs/536.pdf
 
Cuando me enteré de los incendios me acordé de tí y de todas las personas con las que comparto el amor por la naturaleza, siento como si tuviera que darte el pésame, como si hubiera muerto algún amigo común y aún me duele más por ser Teruel, la montaña de los valencianos...
 
Muy interesante Ángel, sobre todo el segundo enlace. Quizás se vean las cosas de otra manera pensando en "normalizar" los incendios. Pero si todos los veranos nos van a acompañar, prefiero que se busquen estrategias más afortunadas que las actuales para combatir el fuego. Por ejemplo, se me ocurre una como prever, investigar e invertir en una verdadera flota de medios y recursos. Todo lo que nos ahorramos en terremotos y maremotos lo podemos invertir en luchar contra el fuego. Saludos.
 
Gracias, Juan. Es muy duro. Aquí aún está en la memoria el brutal incendio del Maestrazgo en el año 94...
 

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