Estos días azules

Espacio dedicado al recuerdo, al mundo natural, la educación...Lugar sereno.

09 abril 2010

La Bodega de Pili y Pepe

Castellote tiene encanto natural. Ofrece bienestar y placer a raudales. Visita obligada es el castillo templario, el pantano, la sede de Dinópolis, el Torreón Templario, el Llovedor, las cabras montesas, la talla románica de la Virgen del Agua... y ¡La Bodega!
La Bodega es como un Corte Inglés pero con encanto. Ofrece un abanico de productos de diversas índoles y razas: libros de lectura, camisetas, aceite, pilas, vinos, revistas y prensa diaria, trufas, joyería, jamones, juguetes, quesos de la tierra, cerámica, caza... ¿sigo?
Todo arropado en un local de la calle Losado de Castellote. Un establecimiento que más que vender diría yo que "dispensa". Porque todo lo que ofrece cura y sosiega.
Pero este lugar increíble está en gracia porque el timón lo lleva Pili y Pepe junto a sus dos hijos Jorge y María. Cada cual desempeñando su cometido, hacen que esta catedral del ocio se venere tan a menudo.
A media mañana puedes comprar el periódico y tomarte un café con leche mientras lo ojeas. O puedes quedar con unos amigos en la planta baja y tomar unos vasos de vino con una tabla de curados y quesos. O comprar tus regalos de Navidad sin coger el metro.
El trato de Pepe y Pili es tan entrañable que pasan los minutos sin enterarte. La Bodega invita a la conversación serena, pausada y amigable. Hace que los grupos de visitantes lleguen a charrar sin conocerse previamente.
Esta joya está a 20 pasos de mi casa, pero en mi corazón más cerca todavía.

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