Estos días azules

Espacio dedicado al recuerdo, al mundo natural, la educación...Lugar sereno.

23 septiembre 2010

Tierra de nadie

Las piedras se arremolinan en duros muros formando trazados disciplinados. Se levantan hacia el cerro, acariciando la niebla mañanera, impregnadas de rocío y amanecer. Contingentes que peinan la masada durmiente.
Pardillos y cardelinas desbrozan semillas de los cardos cercanos a la era. Humo que rompe una chimenea al norte. Esquilas que se descalzan de lucha y convencimiento. Laderas suavizadas en un riachuelo de aguas frescas. Verdes marcos y cerca la noguera, el azarollo y el latonero. Posiblemente del Maestrazgo.
Ladra un perro.
Vuela el cuervo raso atacando la simiente que nunca nació. Estacas de madera y alambre se agarran en tierra, barro y soledad.
Todo ha muerto. No queda nada ni nadie. Todo se fue.
Los zarzales pastan las antiguas tierras fértiles. En la era sólo quedan huesos y cráneos de vaca. La tierra no la quiere nadie. Recuerdos de nada. Muere la piedra, desaparece el oficio, cae la soledad.
Nostalgia. Recuerdo. Resignación. Silencio.
¿Por qué?¿Dónde estás amigo masovero? ¿Qué fue de ti, pastor?¿Y el ganado que iba por la vereda? La leña se pudrió, la fuente se secó, el tejado se cayó.
Nada, nadie. Se acabó.
Todavía hay quien cree, lucha y sigue. Son pocos pero duros. El cierzo no ataca, cura. Eso piensan porque creen. No nos moverán. Son unos pocos. Auténticos, artesanos, hombres y mujeres. Son los últimos que escriben campo, ganado y batalla.
¿Quién desgarró las raíces? ¿Quién dijo idos? ¿Por qué no podemos vivir entre la tierra, el agua y el cielo?
 El pueblo resiste.

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