Estos días azules

Espacio dedicado al recuerdo, al mundo natural, la educación...Lugar sereno.

26 agosto 2012

Sollavientos me gusta

¿Qué es Sollavientos? 
Sollavientos es un Colectivo. Colectivo de personas. Personas honestas, luchadoras, comprometidas, críticas, amantes, sensibles, altruistas, cooperativas, defensoras, andarines, observadores, amigables y enamoradas. Enamoradas de la esencia que desparrama nuestro territorio. Defensores del sentido común, de la racionabilidad, del equilibrio de todas las fuerzas. Amantes de lo rural y alrededores. Porque hacen falta masoveros, gente con criterio que sepan mantener el territorio. Necesitamos abrazar a todo tipo de sentidos que se difundan entre piedras y chopos cabeceros. Sollavientos abraza al asociacionismo y la charrada. El mantener la tierra y el agua, el bosque y el secano, la piedra y la olla. ¡Ánimo porque vuestra labor es sabia! ¡Defended! ¡Defendamos! el territorio que solicita de nosotros. No seamos orgullosos ni desleales. Nacemos de la tierra y el viento de la loma. No descuidemos aquello que nos proporciona felicidad y dicha como lo natural y sabio. Unirnos, formar piña ante el desastre es vuestra propuesta. Vertebrar objetivos y pensamiento para mantener la riqueza,,,
Me gusta el Colectivo Sollavientos y los brazos que lo agarran. Porque son verdaderos y van en serio. Convenceos: o tomamos nota, o a tomar "por culo" (*)
(*) Según el gran Eugenio, búho.

24 agosto 2012

Calor


20 agosto 2012

La Educación Prohibida

¡Por fin la película completa! El 13 de agosto se estrenó a nivel mundial "La Educación Prohibida". De este proyecto ya he hablado en varias ocasiones. Para quien no sepa de qué va el tema, os dejo este enlace haz clic aquí. ¡A disfrutar!
 

18 agosto 2012

El reencuentro de las aves migratorias

Algunos de nosotros somos aves, aves migratorias que cada año para estas fechas volamos a nuestros sitios de origen. Volvemos al nido que nos vio nacer. Nidos de barro, teja, melocotonero o caliza. Diferentes, pero cercanos. 
Muchos vecinos de Castellote somos aves que permanecemos en la invernada en otros lugares. Así como regresamos al pueblo, multitud de éstas se reparten entre lagunas, estepas, pantanos, riberas, tierras de cultivo y roquedos que se elevan desde los valles. Como algo mágico, para estos días y año tras año se produce el milagro. Emprendemos diferentes rutas, por diversos corredores pero con un fin común: el encuentro con los seres queridos  y la convivencia.
Cuando llegamos a nuestro nido lo primero que hacemos es adecentarlo, abrir las puertas para que inunde la luz. Prepararlo para que toda la pollada esté en perfectas condiciones. Son días de algarabía, de chillidos como los que desparraman los vencejos por la calle Losado. Días de idas y venidas. De saludos, de apretones y acercamientos.
Castellote, pueblo natural, hermoso y con gran variedad de ecosistemas atrae ahora a multitud de aves de diferente plumaje y estilos de vida.
Las calles, plazas y cada rincón albergan vida, sentimiento y felicidad. Porque ha llegado la hora. Es el momento de unir al que se fue. Partidas ha habido muchas pero regresos también. Espérame para estas fechas porque volveré, estaré y te buscaré. Nos alimentaremos del calor y el sol de La Atalaya. Volando libres, perfumadas por las plantas medicinales y aromáticas que bajan de San Bartolomé.
 Y aquellos halcones viejos y enfermos, y aquellas palomas torcaces que hace tiempo no divisas su silueta por los cazaderos y pinos de Santa Bárbara, compréndelos. Volverán, volarán cansinos pero regresarán al nido. Y si alguna vez no los vieras, piensa que emprendieron el último vuelo, el más hermoso. Ese que asciende a la luz, al azul del cielo infinito. Ellos son nuestros progenitores. Nos dieron alas para volar fuerte. Lucharon incansables para llevar comida al nido. En las tormentas veraniegas, siempre nos daba calor la madre. Nos enseñaron a volar, a saltar del nido. Nos fuimos.
Porque la influencia que despierta en nosotros el nido que nos parió es muy grande. La atracción de ese nido es igual a aquellas golondrinas que en abril ya revolotean los aleros de la cuesta de la casa de Doña Flor. Prisioneros voluntarios,  temporales, en una jaula diferente, hermosa y necesaria. Jaula que tiene como barrotes las montañas que rodean a Castellote y su techo una noche estrellada.
 Mi nido siempre me cobijó. Me dio calor de lana, frescura de hierba recién cortada y altura de pueblo medieval.  Cuando el verano quiera bajar del monte, pequeñas bandadas de abejarucos, codornices, oropéndolas, abubillas y alimoches volverán a los lugares donde tienen la comida y así poder pasar el invierno. Regresaremos a nuestros lugares de invernada. El ciclo de la vida seguirá y esperaremos con impaciencia otro verano para despegar, alzar el vuelo hacia nuestro nido, Castellote.

               (Colaboración realizada para el programa de fiestas 2012 de Castellote)